viernes, 14 de noviembre de 2008

Arrepentido

La tradición cristiana creó el Sacramento de la confesión para que nuestros pecados fuesen perdonados si el arrepentimiento era sincero. Y qué mayor sinceridad que contarle nuestras faltas a Dios a través de uno de sus Ministros para que nos perdone. Y digo yo que si Dios se parece a Berlusconi, cómo serían sus Ministros??? En fin, ese es otro debate.

Sea como fuere, según esa tradición, el ser más maldito del universo puede verse en el mágico trance de ver la luz celestial si en el instante postrero se arrepiente de sus pecados y pide perdón con el pecho abierto. Esto último es algo no termino de entender y no es que esté a favor de la venganza, pero me parece demasiado fácil ganar la justicia divina cuando caminar por este valle de lágrimas que es la vida terrenal es una verdadera putada debido a personas que no son capaces de arrepentirse hasta el minuto 90.

Todo esto viene porque Bush, hace un par de días dijo que se arrepentía de haber dicho muchas cosas durante su mandato. Así, en frío, puedes llegar a pensar que, como San Pablo camino de Damasco, el junior se ha caído del caballo y ha visto la luz. Nada más lejos de la realidad. Por dos motivos.

1.- Leer no es lo mismo que ver. Ver el tono en el que hizo esas declaraciones y la socarrona cara que tenía mientras la hacía, como diciendo "ya me da igual todo", era comprender que el arrepentimiento no era más que un titular para robarle protagonismoa Obama, rey de las portadas en Estados Unidos.

2.- Puestos a arrepentirse, mejor hacerlo de lo que se ha hecho y no de lo que se ha dicho. Porque decir no causa muerte, ni destrucción, ni ruina financiera, ni crisis alimentaria, ni guerras...

Hubiera estado bien, aunque para mí no le hubiera eximido de nada, que se hubiera arrepentido de Abú Grahib, de la invasión de Iraq, de Guantánamo, de haber conducido al mundo a una desestabilización general, de haber puesto Oriente Medio patas arriba y así hasta agotar sus ocho años de "gloria". Seguro que algún sacerdote le hubiera perdonado y así, las puertas del cielo se abrirían para él. Lo que no sé es lo que hubiera hecho con él tanta gente a la que su política ha mandado al cielo directamente después de haber convertido su vida en un infierno.
Un saludo desde mi jardín.
Bomarzo.

1 comentario:

J.M. Linares Felipe dijo...

Pues si que si. La confesión lleva siglos funcionando como el perfecto control de las conciencias de los justos, y limpieza de imagen de los pecadores. Habria que proponer una implantación de cambio del orden de estas cosas, como lo de legislar que el intento de suicidio fuese antes de la comisión del asesinato. Y por ejemplo empezar a pregunta a Obama de que cosas preve arrepentirse.

Ay, de Berlusca no me tires de la lengua.