viernes, 16 de octubre de 2009

La hipocresia abortista del PP

Lo de la derecha española es para escribir un libro. Con cada actuación que protagoniza se hacen más patentes aquellas palabras de Jesús de Polanco (y que tan mal sentaron) reclamando una derecha europea para nuestro país: aconfesional, liberal, democrática ymoderna. A diferencia de eso, los conservadores españoles, herederdos del caciquismo reformista, poco han avanzado desde Romanones hasta nuestros días.

La derecha española sigue respondiendo a la orden de los obispos que, a falta de una formación política que defienda sus intereses, hacen del PP un pelele al que ponen firme cada vez que quieren. Y si en España hay un hombre que encarna ese rancio abolengo, esa sumisión al sector más ultra de la derecha que él mismo parece querer lidera, es José María Aznar. Megalómano empedernido, vigoréxico repentino, parece no encajar bien eso de estar en la sombra, y ha decidido comprometer -una vez más- la palabra del "no líder" popular Mariano Rajoy, en el tema del aborto.


La hipocresía de la derecha no tiene límites. Después de 8 años en el poder sin tocar ni un ápice la ley que regulaba la interrupción voluntaria del embarazo (que nadie olvide que la España imperial de Aznar, estado libre asociado de USA, se abortaba), ni la iglesia dijo nada, ni las asociaciones provida protestaron en forma alguna.

Ahora sí. Toca desgastar al gobierno. Y si con ello hay que encabezar una manifestación manteniendo una sonora contradicción, se hace que no pasa nada. El fin justifica los medios. La derecha española es así. Los escrúpulos los deja en casa. Miremos Valencia y nos daremos cuenta.

Así que, una vez más, tal y como ocurriera con los matrimonios homosexuales, el PP, con su Presidente perpetuo y honorable a la cabeza, se sitúa en la acera de los que pretenden recortar derechos individuales y algo mucho peor, imponer un criterio moral, superponer un pretendido valor espiritual a un derecho personal, individual, el de la mujer a decidir libremente sobre su embarazo.


Yo estoy por el reconocimiento de derechos y por unas normas alejadas de la moral. La moral la dejo para la vida privada de cada uno y a cada uno le doy la suya. Los tiempos de las cruzadas que algunos tanto añoran y de la evangelización forzosa del pobre infiel equivocado, quedaron atrás afortunadamente. Yo no quiero una España que de nuevo sea el Centinela de Occidente, el vigía moral de Europa. Yo quiero una España donde podamos tener derechos, todos, sin temor a que desaparezcan a golpe de isopo dado por mamporreros hipócritas.

1 comentario:

Galleto dijo...

Por esto es imposible que nos convenzan de su supuesto centro ideológico. El dia en que la política conservadora se aleje de la Iglesia, España habrá dado un paso de gigante hacia el futuro.
La Iglesia para el templo. Rouco para sus feligreses.
NO a la Iglesia en los foros del poder.
NO a la oligarquía casposa de secretos y susurros.
NO a acuerdos laterales de manos frias.