
A lo largo de los años sus chascarrillo han formado parte de las bromas de toda una generación. Pepita Pulgarcita, la rana Gustavo, micrófono en ristre, la extraña relación que une a Epi y Blas… Sí. Barrio Sésamo ha vuelto y aunque las voces no son las mismas que permanecían ancladas en mi memoria, los personajes están ahí y yo me siento de nuevo un niño mellado que cantaba por la calle eso de “Yo y mi llama, pues llama se llama…”.
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