Pero hoy espero que me permitáis que hable de periodismo. Alguno de vosotros se ha definido alguna vez como periodista frustrado y en vuestras entradas se puede apreciar esa inquietud por contar, por compartir, auténtico motor del oficio. Esa gasolina que os mueve es la que a mí me falta. He perdido fuerza, le he perdido cariño a la profesión. Desde hace unos meses me siento minúsculo y no me veo informador, “cuentacosas”, periodista. Sin embargo hoy se ha encendido una luz. Sé que no va a permanecer mucho tiempo encendida, pero he querido de disfrutar de su claridad el tiempo que ha durado.

Hoy he asistido a una conferencia del periodista de la Cadena SER Nicolás Castellano. Ha venido a hablarnos sobre la inmigración en pateras o cayucos y su tratamiento informativo por parte de los medios. Ha sido una charla de las que me gustan, repartiendo hostias por doquier, mostrándose crítico con todos, llamando al pan, pan y al vino, vino. Le ha dado a Fernández de la Vega, a Rubalcaba, a Zapatero, al PP. No se ha quedado nadie sin rapapolvos. Ha sido autocrítico, ha sido constructivo… En definitiva, ha sido periodista: un tipo comprometido con la verdad de la que sólo le preocupa alejar de la fría estadística y ponerle un rostro que nos sonroje a todos.
Castellano me ha hecho ver lo que yo quería ser cuando de pequeño grababa en mi viejo radio cassette mis programas de radio. De aquellos sueños apenas queda nada y hoy parte de mi fe se ha quedado en un camino lleno de piedras. Pero me he sentido reconfortado al ver que alguien, con un valor extraordinario no ha sido capaz de rendirse y ha optado por un compromiso con la realidad, a la que presenta batalla en un esfuerzo por no aceptarla sin, al menos, darle algo de batalla.
Un saludo desde mi jardín.Bomarzo con envidia
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