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jueves, 24 de septiembre de 2009

Telemadrid y el Golpe en Honduras

Que Telemadrid no sorprende a nadie en su sano juicio es algo obvio. Su evidente alineación (y alienación) hacia la gaviota más aristócrata del populismo patrio es tan obvio como que el oficio de conductor de Metro debe ser aburrido de narices, a tenor de las caras de los sujetos en cuestión.



No me cabe duda de que en todo este guirigay hay una persona que tiene la razón: Zelaya, presidente legítimo que fue expulsado del país por un golpe de estado. La democracia no puede ser prostituida, por mucho que se empeñen algunos, y las acciones de facto no son legítimas. En democracia lo único legítimo es lo que sale de las urnas.

Eso sin obviar, como ya dije alguna vez, que Zelaya tensó la cuerda de la estabilidad democrática con su afán por una reforma constitucional que el poder judicial rechazó. No obstante eso no puede conducir jamás a un derrocamiento violento de un gobierno legítimo. Hablaba Antonio de la II República española y el maniqueo argumento que durante años fue dogma, que afirmaba que la República merecía el golpe porque era un régimen incapaz de asegurar la seguridad nacional. Toma del frasco. En Honduras se está viendo que, 70 años después esos argumentos no caducan.

Y anoche, Telemadrid puso su granito de arena. El informativo de autor de la noche, en medio de la que está cayendo, con todas las democracias mundiales sin reconocer el gobierno de Micheletti, con un clamor popular que exige a los golpistas reponer a Zelaya en el lugar que ocupaba antes del golpe, en Telemadrid, repito, entrevistan a un hondureño que justifica el golpe de estado, que afirma que el mundo conspira contra un país que sólo quiere la paz y que Zelaya es poco menos que un nazi.

Telemadrid. El PP de Madrid. Saque sus propias conclusiones.

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lunes, 29 de junio de 2009

Honduras sufre un golpe a la democracia

Lo sucedido estos días en Honduras ha roto una tradición que ha durado casi 10 años en Hispanoamérica. Una década sin que los militares intervinieran en la vida pública, imponiendo su voluntad a la de los ciudadanos, expresada libremente en las urnas. Pero el análisis, aun siendo ese, de quedarse ahí, sólo fijaría el objetivo en una única parte del problema. Veamos.

1.- Es cierto que los militares han subvertido el orden establecido de una sociedad democrática.

2.- No lo es menos que el presidente Zelaya, al que la torpeza golpista ha encumbrado a la categoría de heroe cuando más perdido andaba, se encontraba tensando la cuerda de las instituciones nacionales con el fin de lograr una reforma constitucional que le permitiera anclarse en el poder.

3.- Zelaya se había quedado solo en ese afán. No tenía apoyos en su partido, en su gobierno o en el resto del Estado. Si pensáramos mal podríamos decir que la instituciones hondureñas habrían protagonzado un complot contra ese hombre, víctima propiciatoria de una coyuntura determinada. Pero en estos casos me acuerdo siempre del chiste en el que la madre acusaba al resto de la compañía de no llevar el paso de su hijo.

4.- En cualquier caso, la Organización de Estados Americanos, Estados Unidos y la Unión Europea, como no podía ser de otro modo, se han puesto del lado de la legalidad y han condenado el golpe que, si bien y por suerte, no ha bañado de sangre las calles -todavía-, ha borrado de un plumazo la legalidad democrática hondureña.

Foto: www.elpais.com
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