Siempre lo he dicho. La derecha rancia y casposa utiliza el concepto "rojo" como si fuese algo negativo, algo deleznable. En esos casos siempre he respondido que si ser "rojo" significa más bienestar social, que si ser "rojo significa más igualdad, que si ser "rojo" significa progreso, solidaridad… qué queréis que os diga, que a mucha honra ser "rojo". Y si ser "rojo" implica levantar el puño en memoria de los que no están, en memoria de los que lucharon por mejorar las condiciones de vida de sus compañeros, perdiendo la vida incluso.
Si ser "rojo" es un recordatorio de los objetivos que quedan por lograr a la clase trabajadora, se levantará cuantas veces haga falta. Ese puño en alto ha implicado que hoy no haya diferencias jurídicas entre un trabajador y un empleador, y será siempre un recordatorio de que los trabajadores jamás renunciaremos a lo que hemos conseguido en 150 años de lucha. Quizás por eso hay quien siente sudor frío cuando ve ese puño levantado.
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