Vivir con una niña de tres años es un eterno descubrir. La sencillez de sus argumentos contrasta con la complejidad de sus conclusiones.
El otro día se me acercó con una ramito de palmiras, planta que nunca falta en mi casa. Me las dió y me pidió que las oliera. Su perfume no es que me entusiasme, pero no quise quitarle la ilusión. Le dije: Miriam, huelen muy bien. Ella las volvió a coger y me dijo: sí. Huelen a mariposas.
Hoy no se me ocurre mejor post, ni mejor metáfora, ni mejor poema para adornar el jardín.
Un saludo desde mi jardín.
Bomarzo enamorado de su niña..
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