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domingo, 19 de abril de 2009

El Lector y el Che de visita en el sábado

Ha sido éste un fin de semana de mucho cine. "Che. Guerrilla" y "El Lector" hicieron de la tarde noche del sábado un espacio de muy buen sabor.

Sobre las perpecias del Che poco que añadir. Me gustó la cinta, rotundamente distinta a la primera parte en prácticamente todo. La peli ha supuesto para mí un acercamiento a la figura del guerrillero, situada en una justa medida que, en mi caso llega a la admiración, aunque ello no implique que desapruebe muchas cosas de su biografía. Sólo cabe decir que Benicio del Toro está IN-CON-MEN-SU-RA-BLE.




La sesión continua se completó con "The Reader". La película me dejó varias preguntas y una terrible frustración, quizás dos.

Las preguntas: ¿Es bueno amar tan de verdad? ¿El amor así entendido no es siempre destructivo? ¿Existe ese tipo de amor? Y en caso de que exista, ¿lo perdona todo?



La reflexión. Por qué todos los países de nuestro entorno han sido capaces de enfrentarse cara a cara con su pasado, sentando en el banquillo de los tribunales a los verdugos y en el mío, por sólo pensar esto que escribo, seguro que me llaman revisionista, o recibiré comentarios parecidos a "deja a la Historia como está" o "dejemos a los muertos en paz"...

Debería ser un pacto de Estado el que permitiera que todos podamos mirar a los ojos de nuestra historia sin sentir vergüenza o un terrible complejo de culpabilidad que en mi caso sólo se eliminará cuando sea desentarrado el último muerto de la última cuneta de España.

En cualquier caso, y volviendo al cine, ved la peli, merece la pena.

Saludos cinéfilos.
Bomarzo de sesión continua.


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martes, 12 de agosto de 2008

Ahora se llama Osetia. Ayer, Bagdad

Quedo impresionado por la galería de imágenes que, sobre la guerra ruso-georgiana, nos ha invitado a ver Patón. Duras imágenes que reflejan la crudeza de un mundo descontrolado, dominado por los de siempre. Se preguntaba Foces, precisamente en la misma entrada, qué ideales mueven hoy las guerras, qué justifica una intervención armada.
Lejos quedan las excusas retorcidas de forma maniquea de la libertad, la democracia. Intereses económicos y geoestratégicos para justificar el movimiento de una ficha en este inmenso tablero de ajedrez en el que comerse un peón implica ocasionar miles de muertos entre la población civil.

Ahí tenemos de nuevo a los dos bloques, Rusia y Estados Unidos, reeditando un pasado miserable, aquél en el que jugaban a las guerra en países pobres para demostrarse lo bien puestos que tenían sus respectivos paquetes testiculares. Qué importa Georgia cuando lo fundamental es provocar al hijo de Putin. Osetia, o como quiera que se llame, es un pretexto. Y luego vendrán más, porque a los supuestos movimientos independentistas los empujan los rusos, mientras que a los pobres georgianos los impulsa en tonto de la galleta, mientras todos se ríen en los Juegos Olímpicos viendo una nueva medalla de Phelps.

En un mundo en el que el aleteo de una mariposa puede provocar huracanes terroríficos en la otra esquina del planeta, llevamos demasiado tiempo jugando con fuego, incluso quemándonos con él, sin aprender absolutamente nada.

Y mientras, la comparsa de la Unión Europea pidiendo un alto el fuego. Papelazo.
Una mierda de saludo desde mi jardín.
Bomarzo asqueado.

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