Quedo impresionado por la galería de imágenes que, sobre la guerra ruso-georgiana, nos ha invitado a ver Patón. Duras imágenes que reflejan la crudeza de un mundo descontrolado, dominado por los de siempre. Se preguntaba Foces, precisamente en la misma entrada, qué ideales mueven hoy las guerras, qué justifica una intervención armada.Lejos quedan las excusas retorcidas de forma maniquea de la libertad, la democracia. Intereses económicos y geoestratégicos para justificar el movimiento de una ficha en este inmenso tablero de ajedrez en el que comerse un peón implica ocasionar miles de muertos entre la población civil.
Ahí tenemos de nuevo a los dos bloques, Rusia y Estados Unidos, reeditando un pasado miserable, aquél en el que jugaban a las guerra en países pobres para demostrarse lo bien puestos que tenían sus respectivos paquetes testiculares. Qué importa Georgia cuando lo fundamental es provocar al hijo de Putin. Osetia, o como quiera que se llame, es un pretexto. Y luego vendrán más, porque a los supuestos movimientos independentistas los empujan los rusos, mientras que a los pobres georgianos los impulsa en tonto de la galleta, mientras todos se ríen en los Juegos Olímpicos viendo una nueva medalla de Phelps.
En un mundo en el que el aleteo de una mariposa puede provocar huracanes terroríficos en la otra esquina del planeta, llevamos demasiado tiempo jugando con fuego, incluso quemándonos con él, sin aprender absolutamente nada.
Y mientras, la comparsa de la Unión Europea pidiendo un alto el fuego. Papelazo.
Una mierda de saludo desde mi jardín.
Bomarzo asqueado.
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