Lo que vino después, bastante después, fue un baño cuando la luna ya presidía el cielo y la playa estaba sola. Sí. Compré un bañador en el hotel y me di un zambullón que me hizo olvidarme de todo y sentir el deseo de querer vivir a la orilla del mar una larga temporada. Conclusión: Necesito desconectar de muchas cosas... Como resumen os dejo dos fotos.
Ampliar entrada