miércoles, 4 de noviembre de 2009
Cuaversos de Bitácora 09 (IX). Paradojas de ser.
Soy lo que he dejado de ser.
Sin saber muy bien si fuí
algo alguna vez
quiero ser lo que ansío
para mirarme al espejo, de frente,
y decirme, soy, al fin.
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martes, 27 de octubre de 2009
Cuaversos de Bitácora (VIII). Canciones de barra.
El griterío
se amortigua con la espuma
de la cerveza que compartimos
en el tugurio donde sobran secretos
y faltan cuadros.
Sendos taburetes,
como estados fronterizos,
sujetan nuestras miradas de recelo
que declaran guerras que están por venir.
En nuestras manos resbala
el sudor de unas manos mudas
que dibujan cometas fugaces
sobre la barra en la que firmamos treguas,
compromisos y alguna huída.
Las palabras callan envueltas
por otras, paridas con más violencia
en discusiones de fútbol y telebasura.
El mundo, parece,
ha reservado su derecho de admisión
en ese bar sin puertas
para que nos busquemos, sin prisa,
una noche cualquiera en un par de vidas
cualquiera.
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martes, 20 de octubre de 2009
Cuaversos de Bitácora (VII). Cuento para Miriam (II)
...........................
Aún era de noche cuando el padre y su pequeña hija salieron a la calle. Ella, siempre curiosa, miraba al cielo y a la vez preguntó: Papá, ¿porqué es de noche todavía?
El padre tardó unos segundos en responder y le dijo que con el frío, el sol se volvía más perezoso y le costaba mucho trabajo salir. No quería resfriarse y por eso se quedaba escondido y dormía bajo la manta calentita de las nubes.
Entonces ella, inquieta por el estado de salud de un sol temeroso del invierno y los resfriados, volvió a preguntar: Papá, ¿y qué come el sol?
Fácil, le dijo, el sol come rabos grises de nube. es su almuerzo favorito en los amaneceres del otoño.
Y la pequeña se quedó mucho más tranquila a conocer que un sol que ya comenzaba salir de su cama, recibía tan suculento alimento, cada mañana.
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miércoles, 14 de octubre de 2009
Cuaversos de Bitácora 09 (VI). Como siempre...
Sé que nada cambiará.
Seguiré jugando a trazar diagonales
en los suelos adoquinados,
y me dejaré el paraguas olvidado
en algún bar
o en la barra de un corazón.
Seguiré diciendo te quiero
aunque de una forma más delgada,
casi carente de sentido,
con voz meliflua.
Cada tarde perderé, como siempre,
mis llaves,
que ya no estarán en el cielo de tu boca.
Es cierto.
Todo seguirá igual.
Mi boca seguirá besando.
Mis manos necesitarán
del espejo de otras manos.
Mis ojos buscarán otros ojos.
Nada cambiará, pues nunca
llegué a tenerte del todo.
Y, en cualquier caso, vida mía,
mis manos, mi boca, mis ojos
han iniciado una carrera suicida tras tu huella,
pues hoy, al besar tus labios de tabaco,
al pronunciar la violencia de tu nombre
sé que hay algo peor que buscarte:
Saber que existes,
recordar que te tuve,
saber que te fuiste...
Como siempre. Nada cambia.
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miércoles, 7 de octubre de 2009
Cuaversos de Bitácora 09 (V). Juegos imaginativos
Te imagino desplegada
como un papiro de piel suave,
delicada como un susurro
huído a medianoche
en un escenario de cuerpos dormidos.
Te imagino acariciando
mis palabras y enarbolando
banderas de miradas sonoras
diseñadas a golpes de humo
escondidas y sin sombras.
Te imagino con voz terrosa,
con voz de arcilla y alfarera
garganta, moldeando verbos
conjugados en la segunda persona
de un singular extraño.
Te imagino inventando idiomas
con el sabor firme de un te
en tu boca sin dejar de tejer
deseos de risas y besos
sólo descritos en tus diccionarios.
Te imagino así.
Digamos que te imagino mía
y me imagino dormido a tu lado
tras haber leído voraz, cada noche,
lo que tu cuerpo escribe para mis labios.
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miércoles, 30 de septiembre de 2009
Cuaversos de Bitácora 09 (IV). Universos cóncavos en otoño
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miércoles, 23 de septiembre de 2009
Cuaversos de Bitácora 09 (III). Mirada felina
Llegó un miércoles más el tiempo de los Cuaversos. Os dejo con ellos.
Con las manos manchadas de ti
Y la boca seca por tus besos.
Con la piel tatuada a dentelladas
Y la noche derramándose en tu cama,
Tu nombre entre mis uñas
Me mira como un gato hambriento,
Saltando a mis labios
Con dibujos fugaces y plateados
Como constelaciones brillantes,
Ensordecedoras.
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miércoles, 16 de septiembre de 2009
Cuaversos de Bitácora 09 (II). Diálogo capicúa.
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miércoles, 9 de septiembre de 2009
Cuaversos de Bitácora 09 (I). Peregrino de tu cuerpo.
Tantas tardes me senté
en la cima de tus pechos para ver atardecer.
Cuántas veces me introduje
como un espeleólogo torpe
en la cueva de tu boca.
Fueron infinitas las veces
que crucé del cañón de tus párpados
por el puente colgante de tu nariz.
En las rutas de tus piernas
me perdí y busqué refugio
en la sima de tu sexo. Allí
me escondía las tardes de invierno,
cuando llovían besos a destiempo.
Sobre la orografía de tu cuerpo
desplegado en mi lecho como un mapa,
sin secretos
he querido sin serlo
-quizás lo fuí sin querer-,
explorador inexperto,
conquistador avezado,
amante sin complejos.
Hoy han cuaverseado:
- Gregorio
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martes, 1 de septiembre de 2009
Poema debido
Desanda el camino.
Regresa a una tierra abonada
de te quieros
vigorosos, al menos en apariencia,
una tierra donde la caducidad
era una meta
y las heridas las cosíamos en una cama
deshecha y con jadeos sudorosos.
Una vez supimos querernos
aunque a deshora,
con el paso cambiado.
Pero dibujamos ciudades
con nuestro descaro y unas manos
siamesas en en las que aún se dibujan
nuestras espaldas.
Hoy, esforzados en ser recuerdo,
en borrar arañazos y cardenales
a los que nos condujeron unas inusitadas ganas de vivir,
quizás te preguntes sentada sobre el hueco
que mi sombra abandonó en tu sofa,
hoy, insisto,
preguntas el por qué de este poema.
No sé si te lo debía
o lo olvidaste adrede en el bolsillo de mi pantalón.
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viernes, 17 de julio de 2009
Con fecha de caducidad
Cada mirada lleva impresa
en el reverso de los párpados,
solemne y en arial,
la fecha de caducidad.
Quizás sea por ello que te miro
con gula,
con un voraz deseo
incontenible,
con miedo a no consumirte.
Y miro de reojo cómo el tiempo se arruga
al tiempo que observo
cuánta vida le queda a tanto beso
guardados en la nevera ardiente,
marca "te quiero"
dónde acopio reservas caducas
de amor.
Quién sabe
si, quien elige impíamente
esa fecha mortecina, irremediable,
con la que se marca todo lo que es nuestro
erró y aún nos quedan muchas vidas
antes de que la caducidad
nos elija.
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domingo, 12 de julio de 2009
Si fuese Dios (Ángel González)
Saludos.
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miércoles, 1 de julio de 2009
Cuaversos de Bitácora (XXXV). Madrid.
Madrid se abre en arterias de asfalto
por donde huyen prisas y miradas esquivas.
Madrid olvidó el horizonte en el rompeolas gris
de un horizonte desdibujado a golpe de edificios
sin vértigo.
Madrid huye de su soledad por la M-30
y abreva su angustia en la boca de un Metro con destino
al killómetro 0.
Madrid se pone guapa
peinando sus cabellos de neón y limpiando sus aceras altas
de soledades fingidas.
Madrid olvida su horizonte
y se defiende del verano besando un cielo sin estrellas
con la boca tan abierta que amortigua
el sueño de los que nunca duermen,
la vida de los que no saben vivir.
Madrid se sienta y espera cada noche que amanezca
dibujando una silueta amarillenta
antes de que las sombras reconquisten las calles anchas
de su reino.
La foto es de mi flickr.
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miércoles, 24 de junio de 2009
Cuaversos de Bitácora (XXXIV). Poesía ficción.
Hola. Hoy es mi cumple. Y me parece una extraordinaria casualidad que los Cuaversos y mi cumpleaños coincidan. Será casualidad igualmente, pero los versos de hoy me han gustado como hace mucho que no lo hacía algo que escribíera yo. Veremos qué te parecen a ti.
Cuando mis huesos,
aquéllos que antaño sostuvieron
mis inseguridades,
mi miopía y mi zurdez,
no sean más que fósiles hallados
en excavaciones futuras.
Cuando mi calavera
corone el pedestal de un museo de Historia Natural.
Cuando mi fémur sea un eslabón
estudiado en el marco
de un insignificante paréntesis
del paso del hombre por la tierra,
mi corazón, espero,
dará información veraz
de aquello, ya extinto,
que nuestra especie llamó Amor.
El arqueólogo en cuestión,
tal vez ya no sea humano,
verá en esa víscera arcana,
conservada en formol,
los estratos que en ella dejaron
inmisericordes,
nombres de mujer.
Su bisturí curioso,
firme, con mano firme
separará las capas entrelazadas
por susurros lanzados en una noche de verano,
consolidadas por la percepción de unicidad,
diseñadas por promesas que alimentaron sueños,
imposibles de cumplir.
Aunque en ese instante
tú o yo o ambos ignorábamos
vonscientemente ese hecho.
El estudioso de aquello que se llamó Amor
barrerá de la superficie yerta y obscura
de lo que fue mi vida,
el limo espolvoreado por tu risa
con el que construías
tu castillo de insomnio, baluarte inexpugnable
en el que escondías
tu nada aparente fragilidad.
Así, en nombre de la ciencia,
un seco golpe dado por la campana de una mano,
la serenidad eclesiástica
del badajo de una brocha
-construida quizás con lo que fue tu pelo-
esparce en mil partículas
lo que un día sostuvo mi vida,
mucho antes incluso de saber
la hora exacta de mi muerte.
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miércoles, 17 de junio de 2009
Cuaversos de Bitácora (XXXIII). Lo mejor de tu nombre.
Lo mejor que tiene tu nombre
no es la calma que da al pronunciarlo
de madrugada
cuando apareces de puntillas
y besas mis dedos inquietos.
Lo mejor de tu nombre
tampoco es el beso
con el que las letras que lo conforman
se impresionan sobre el papel
en ese ejercicio inconsciente que hace carne
la voz que te nombra.
Lo mejor que tiene tu nombre
-por muy difícil que pudiera parecer-
no es la placidez analgésica
generada en mi boca pequeña
por la gutural sonoridad de unas letras
ordenadas con disciplinada marcialidad
que acarician maternalmente mis cuerdas vocales.
Lo mejor que tiene tu nombre
descansa en un hecho simple, sencillo como un beso.
Lo mejor de tu nombre
es que es sólo tuyo y sólo sirve para nombrarte
en un universo de nombres
ajenos,
indiferentes,
absurdos,
vacíos.
Saludos
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miércoles, 10 de junio de 2009
Cuaversos de Bitácora XXXII. Lágrimas cítricas.
Con el deseo de que os guste:
Tienen en tu rostro
las lágrimas un sabor ácido a naranja.
En su vertiginoso descenso
por los rápidos de tus mejillas
salpican perlas anaranjadas, cítricos
lamentos gravitatorios
que pintan de ocaso en la orilla de la playa,
tu mirada frágil, atenazada, sencilla.
La música del vídeo es de Carla Bruni.
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martes, 2 de junio de 2009
Cuaversos de Bitácora (XXXI). Paseo en el parque.
Da igual la razón. El caso es que os dejo este "Paseo en el Parque". Ah! Y no olvides hacer click bajo el dibujo.
Mis pasos dialogan
con la gravilla de un suelo
acalorado.
Mis hombros chocan
impasibles
con las voces que van y vienen
aún húmedas
y con olor a humo de tabaco.
Tumbado en la hierba
me hago uno con lo verde,
los insectos, los juegos y los besos.
Cientos de tobillos
sostienen en un equilibrio exacto
otros tantos cuerpos femeninos
-por ejemplo-
tarareando canciones,
silbando secretos,
sudando caricias empapadas
en pañuelos de usar y tirar
que visten de navidad primaverales papeleras.
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miércoles, 27 de mayo de 2009
Cuaversos de Bitácora (XXX). De repente
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miércoles, 20 de mayo de 2009
Cuaversos de Bitácora (XXIX). Los poetas no se mueren.
Cayeron los últimos días
como martillos que golpean manos.
El viento de su rastro
adelgazó el tamaño del diccionario
donde duermen los poetas.
La letra A se abrazó a la M.
Se asomaron a la muerte.
La marcaron con un verso.
Y el mundo pareció más pobre
sin Antonio y su voz de piano,
sin Mario y su pluma de corazones.
En las nubes se leen estrategias.
El viento silba en el sitio de un recreo
sin huellas y restos de polvo
donde el silencio no mejora los ecos.
Sí. El mundo
parece más pobre, ahora
que se mueren diversas formas
de decir te quiero.
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lunes, 18 de mayo de 2009
Adiós a Mario Benedetti
Hay blogueros mágicos que lo han visto así:

Sé que hoy, alguien de tonos azules, mirará una estrella y derramará una lágrima que, tal vez, se parezca a este poema:
Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
Sin duda. Hoy, todos estamos de luto. Hoy, todos somos un poco más pobres.
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