
Ha estado tranquilo. Salvo un par de tragadas de saliva, no ha movido un músculo.
Ha aguantado muy bien los cara a cara. Se ha mostrado cercano.
Un error empezar con la política antiterroristas. Demasiado cínico.
Ha estado cargante en cada una de las introducciones. Yo he estado... Yo conozco... El presindete de Murcia... Yo hablé con....
Se ha contradicho al afirmar que España va muy mal por culpa de ZP y que, como siempre, se saldrá de esta crisis.
No ha estado nada creible en sus propuestas, muchas de ellas, no todas, análogas a las propuestas por el gobierno.
Ha estado tibio, muy tibio en el tema de las corruptelas de su partido y con Trillo, ha estado imperdonable, mucho más cuando se conoce todo cuanto pasó a tenor de las declaraciones del juicio.
El paro, en parte, lo arreglan las Comunidades Autónomas. Ahí se la ha tragado.
Incómodo con el aborto, nada suelto con las células madre.
Con la educación ha estado interesante aunque olvida que fue ministro y la que tienen montada con "Ciudadanía".
En definitiva, nada convincente.
Un saludo desde mi jardín.
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El País
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Nuestros políticos, en concreto los más conservadores, prefieren meterse el dedo en el ojo a dotar de formación a unos chavales desorientados que ven como el sistema educativo se reforma al abrigo de una victoria electoral. Lo sucedido en Valencia con esa asignatura es de juzgado de guardia, es reírse de todos los valencianos, es tomarse a chufla la formación de los jóvenes. Rectificar es de sabios equivocados, dice el refrán. En el caso valenciano no hay rectificación. Más bien aculamiento en tablas, "sostenella y no enmendalla", a pesar de haber hecho un ridículo tan espantoso. En cualquier caso, Camps y los suyos han conseguido que se consuma el primer trimestre sin que la asignatura se haya aplicado. Que le quiten lo "bailao". Y lo que nos queda por ver.