No importa que se me haya adelantado Patón. Pienso que de este modo haremos más ruido en la blogosfera y, a lo mejor, se consigue sacar los colores a alguien de una vez por todas.

Uno de los festivales más interesantes que se hacen en España y que sitúan a Granada en el mapa, sin necesidad de que haya muertes de por medio, puede irse de allí porque ni las instituciones ni la clase empresarial granadina (que manda huevos que a eso, en general, se le denomine clase empresarial) apuesten de manera decidida por el Hocus Festival, un certamen en el que el Mago Migue ha dejado mucho de su tiempo para que sea Granada (su GranHada) la beneficiaria.
En caso de que el Hocus desaparezca, deberíamos sonrojarnos de vergüenza todos y cada uno de nosotros. Sería la enémisma autobiografía de un fracaso en una ciudad que escribe esa palabra con letras mayúsculas. Iniciativas de ese tipo, que nacen con un brillo y en el que aparecen todos para salir en la foto, hemos vivido unas cuantas, desde el Espárrago Rock hasta el Womad. Eso sólo permitiría una expresión: Lamentable. Una prueba más de la decadencia en la que andamos o, quizás en la que nos meten.
Quizás todos hagan un último esfuerzo y el Hocus sobreviva en esta edición, pero el hecho de que Migue haya tenido que hacer un llamamiento de urgencia debería implicar, casi, alguna dimisión. Mañana, el año próximo, el Festival se irá a Sevilla o a Madrid, como dice Patón, y entonces los granadinos haremos algo que se nos da muy bien: llorar lo que no sabemos defender y atacar a los que, más listos, huelen mejor el negocio, culpándoles de nuestra propia incapacidad.
Un saludo desde mi jardín.
Bomarzo a punto de solicitar que le quiten la nacionalidad granadina.
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