Un beso varado
en la dársena seca de tu puerto.
Un rayo fulminado
en el páramo desierto de tu eco.
Un pulso detenido
en el corazón eterno de un te quiero.
Un saludo desde mi jardín.
Bomarzo, el osado.
Para mí que también vive
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El martes, en librería Picasso, se dio uno de esos momentos que podríamos
definir como ‘magia de la lectura’, por sobado que esté. Vino Carlos Zanón
a cer...
Hace 9 horas
6 comentarios:
Que me gustan tus osadías, Bomarzo.
Cabalgando, alegre y osado, en busca de El Dorado.
Sigue así, hermano.
Sujerente, jardinero.
:P
Pues yo sí le voy a poner nombre a lo que eres. Simplemente, un genio.
¿O acaso no es de genios lo que está genial? :-).
Claro
Genio es el que hace genialidades.
Claro
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